miércoles, 17 de agosto de 2011

Caen


La moribunda luz se filtra por entre las copas de los árboles, el viento juega con las mariposas que revolotean entre rama y rama mientras la tarde cae en una danza de miles de hojas otoñales brindándole al ocaso el color de la paz y la tranquilidad. De repente, una hoja se desprende de lo mas alto de un arce y comienza a ondular entre las suaves brisas que respira la solitaria tarde. En este momento, ni la mas mínima distracción interrumpe la sinfonía que el arroyo le brinda a la hoja para que se mueva al compás de las cuerdas que entona el agua al golpear con las rocas de su camino imperturbable. La hoja junto con el ocaso se aproximan a su fin, el frío suelo se asemeja a la oscuridad de la noche que se avecina y el arroyo continua su sinfonía con la pasión que le brinda observar cada hoja que al desprenderse de los arces, culmina su actuación en la gran obra del día.