Hace más de dos meses que no siguen el rastro de aquel viajero extraño, pues es hora de continuar con lo que comencé y llevarlo hasta la cumbre de toda historia o narración.
Después de aquel encuentro con el cazador de la noche y de perderse en la lejanía, el licántropo corre entre planicies y sabanas sin dirección precisa, solo pasando cualquier terreno que se le cruce y consumiendo animales que el destino marcaba ese día como el de su fin. La humanidad de la bestia ya se había acostumbrado a todos los cambios físicos y psíquicos, al dolor de su cuerpo y de su soledad, pero a lo que no se acostumbraba era a pensar que en alguna parte del mundo había una criatura semejante y lo único que quería hacer era encontrarla, llevase lo que llevase, pasase lo que pasase, el necesitaba encontrar la prueba de que no era una maldición única, o ¿Tal vez bendición?; el caso es que no, por más que buscara jamás iba a encontrar, pues él era el último en su especie, o tal vez no. En un momento determinado en el que el viajero se detiene, una fuerte masa pesada se abalanza sobre él y lo inmoviliza, en medio de toda esta acción una figura conocida se muestra a la luz de la luna y todo se detiene. El viajero está tirado en la fría tierra, cogido de brazos y piernas por otro ser semejante a él, de los alrededores se ven aparecer mas como este; algunos bastante golpeados por la edad y el tiempo, otros mucho más jóvenes, pero al fin y al cabo era la respuesta que el viajero buscaba. Su asaltante se retira de encima y le muestra su mano en son de paz y de ayuda, este la toma e inmediatamente lanza una pregunta.
Uratha: ¿Quienes son ustedes?
Desconocido 1: Somos tu manada, te hemos seguido desde el principio de tu despertar, hemos estado guardando tu espalda mientras nos demostrabas que eres digno de unirte a nuestro pueblo.
Uratha: He estado buscando respuestas todo este tiempo, ¿Por qué no se mostraron desde un principio?
Desconocido 1: Porque todo ser de nuestra raza debe pasar un periodo de prueba en el que…
Desconocido 2: Mira joven Rabru, nosotros somos tu pueblo, el único resto viviente que queda en el mundo de nuestra cultura.
Uratha: ¿Por qué me llamas Rabru?
Desconocido 2: Tú eres el descendiente de una de las líneas más fuertes de nuestra raza, tu verdadero nombre es Deum Rabru, cada línea de sangre tiene una marca; la tuya debe estar en tu lomo, y es la luna de sangre.
Deum: ¿Luna de sangre, a que te refieres, y que es?
Desconocido 2: Como te dije, cada línea de sangre tiene una marca que identifica su familia, la luna de sangre es el símbolo que representa a los guerreros de la luna llena. Mi familia es Agarün y está representada por la garra blanca, mi nombre es Rimto Agarün.
Después de una larga hora de explicaciones, el viajero o Deum como ya lo conocemos, y el resto de las familias se dirigen al sitio en el que se encuentran el resto de las familias, y allí es donde comenzara la vida y maldición de un Uratha.