Después de su grotesco festín y de un merecido descanso que toma mas de 12 horas este sale de aquel lugar donde se encontraba, rápidamente se da cuenta de la ausencia de su largo pelaje y de la fuerte luz que hay en el exterior. Se mira manos, pies y el resto de su cuerpo para darse cuenta que es un cuerpo humano totalmente desnudo y lleno de cicatrices, pero siente algo mas en el, algo que va mas allá de la normalidad, una fuerza desmedida y un deseo incontratable de que llegue la noche.
Pasan las horas y nuestro caminante ha decidido quedarse en aquel lugar a esperar a la fría y solitaria noche donde facilmente podrá salir y moverse con velocidad entre llanuras y bosques.
Son las 8:30 Pm y la noche se torna densa al respirar su aire, nuestro caminante sale del repulsivo lugar a ver que le ha traído su fiel compañera, que ha de poner en su camino. Decide seguir la marcha para ver con que se topara y tras unas cuantas horas llega a un profundo cañón el cual es atravesado por un delgado puente que posiblemente no resista su peso pero a el no le importa, decidido se abalanza y los delgados maderos crujen cuando su descomunal cuerpo los toca.
Ya cruzado el cañón y con algunos minutos de trayecto se topa con un pequeño campamento en medio de la nada, al parecer son viajeros, cazadores o investigadores pero sin prestarles mucha atención se escabulle por un lado para no revelar su presencia, pero al parecer ya había sido notado desde mucho antes y un fuerte estruendo acompañado de un pequeño relampagueo golpean su hombro derecho, provocándole una herida profunda y un dolor incomparable. Su ira se enerva y da lugar a un ruidoso aullido de dolor el cual anuncia la muerte de su pequeño agresor, otro disparo pega cerca del hombre lobo y este rápidamente salta y lanza un zarpaso golpeando el rifle que era un Cimarron Quigley de 1874, inmediatamente el cazador desenvaina de su cinturón dos revólveres y comienza el tiroteo hacia la criatura que salta y esquiva las balas. En el preciso momento en que los revólveres chasquean por falta de munición un fuerte golpe despide por los aires al cazador provocándole fuertes lesiones en costillas y brazos, y ya tirado en el suelo se escucha de nuevo la gutural voz que deja escapar algunas palabras, preguntándole al herido hombre.
Uratha:
¿Quien eres? ¿Que quieres?
Extraño:
Soy un cazador de la noche, hay una recompensa por la criatura que ha estado llevándose el ganado del pueblo.
Uratha:
Te has equivocado de blanco y vas a pagar por las heridas que me has causado.
Extraño:
Como puedes decir eso si eres una bestia horripilante y las descripciones se asemejan mucho a ti.
Uratha: La criatura que buscas esta muerta, yo la mate y si sigues interfiriendo con mi camino no dudare en seguir contigo.
Después de esto y como ya lo había hecho nuestro caminante se pierde en la llanura en dirección desconocida.
Pasan las horas y nuestro caminante ha decidido quedarse en aquel lugar a esperar a la fría y solitaria noche donde facilmente podrá salir y moverse con velocidad entre llanuras y bosques.
Son las 8:30 Pm y la noche se torna densa al respirar su aire, nuestro caminante sale del repulsivo lugar a ver que le ha traído su fiel compañera, que ha de poner en su camino. Decide seguir la marcha para ver con que se topara y tras unas cuantas horas llega a un profundo cañón el cual es atravesado por un delgado puente que posiblemente no resista su peso pero a el no le importa, decidido se abalanza y los delgados maderos crujen cuando su descomunal cuerpo los toca.
Ya cruzado el cañón y con algunos minutos de trayecto se topa con un pequeño campamento en medio de la nada, al parecer son viajeros, cazadores o investigadores pero sin prestarles mucha atención se escabulle por un lado para no revelar su presencia, pero al parecer ya había sido notado desde mucho antes y un fuerte estruendo acompañado de un pequeño relampagueo golpean su hombro derecho, provocándole una herida profunda y un dolor incomparable. Su ira se enerva y da lugar a un ruidoso aullido de dolor el cual anuncia la muerte de su pequeño agresor, otro disparo pega cerca del hombre lobo y este rápidamente salta y lanza un zarpaso golpeando el rifle que era un Cimarron Quigley de 1874, inmediatamente el cazador desenvaina de su cinturón dos revólveres y comienza el tiroteo hacia la criatura que salta y esquiva las balas. En el preciso momento en que los revólveres chasquean por falta de munición un fuerte golpe despide por los aires al cazador provocándole fuertes lesiones en costillas y brazos, y ya tirado en el suelo se escucha de nuevo la gutural voz que deja escapar algunas palabras, preguntándole al herido hombre.
Uratha:
¿Quien eres? ¿Que quieres?
Extraño:
Soy un cazador de la noche, hay una recompensa por la criatura que ha estado llevándose el ganado del pueblo.
Uratha:
Te has equivocado de blanco y vas a pagar por las heridas que me has causado.
Extraño:
Como puedes decir eso si eres una bestia horripilante y las descripciones se asemejan mucho a ti.
Uratha: La criatura que buscas esta muerta, yo la mate y si sigues interfiriendo con mi camino no dudare en seguir contigo.
Después de esto y como ya lo había hecho nuestro caminante se pierde en la llanura en dirección desconocida.